HPV – Virus del Papiloma Humano

HPV, ¿qué es?

El HPV es el Virus del Papiloma Humano y la infección que provoca es la infección de transmisión sexual más común en ambos sexos. Se cree que del 70 al 80% de hombres y mujeres sexualmente activos han estado expuestos al virus en algún momento de su vida. No se sabe con certeza qué probabilidad hay de transmisión del virus por cada encuentro sexual pero sí que se transmite por contacto de las mucosas. Es por esto que, si bien el uso correcto del preservativo puede disminuir la probabilidad de transmisión, no la frena en un 100%.

Sin embargo, la mayoría de las infecciones son controladas por la respuesta inmunitaria celular. Se conocen más de 100 tipos distintos de HPV, y los diferenciamos en “de alto, mediano y bajo riesgo” según la capacidad de transformar una célula en cancerígena. Los tipos 16 y 18 son de alto riesgo y responsables de cerca del 70% de las lesiones de alto grado y los cánceres invasores de cuello uterino. El 6 y el 11 son los que más comúnmente producen condilomas (verrugas) y lesiones de bajo grado.

El periodo de incubación de la infección por HPV para el desarrollo de lesiones clínicamente visibles varía de 3 semanas a 8 meses. Sin embargo, la mayoría de las infecciones permanecen en estado subclínico y constituyen un verdadero resrvorio del virus. Ante determinadas situaciones como por ejemplo la inmunosupresión, una infección latente puede convertirse en replicante y a su vez puede volver a ser latente una vez resuelto el estado inmunológico.

La persistencia de la infección junto con el tipo viral adquirido son factores que se relacionan con el cáncer de cuello.

Prevención, ¿con qué contamos?

La prevención primaria es aquella que se realiza antes de haber contraído la infección, es decir, las vacunas. Contamos con dos tipos de vacunas para prevenir la infección por HPV, una bivalente (contra los tipos 16 y 18 de HPV) y otra tetravalente (tipos 6, 11, 16 y 18 de HPV). Se recomienda su aplicación antes del inicio sexual (en el Calendario Nacional de Vacunación se aplican a los 11 años) pero se observó su protección aún en mujeres mayores que ya habían comenzado sus relaciones sexuales. Si bien no abarcan todos los tipos de HPV, sí cubren los que provocan la mayoría de las lesiones precursoras y cáncer de cuello.

Es por esto que nos vemos obligados a continuar y, de ninguna manera descartar, la prevención secundaria. Esta consiste en detectar precozmente lesiones de bajo grado para evitar su progresión a alto grado y/o cáncer de cuello y consta de tres tipos de estudios de tamizaje. Dos de ellos son los más comunes y se practican en mujeres presuntamente sanas anualmente en el consultorio ginecológico: el Papanicolaou (o citología exfoliativa) y la colposcopía (visualización directa del cuello uterino a gran aumento). El tercero es para detectar ADN viral y su riesgo oncológico (hibridación in situ y genotipificación viral) y en la mayor parte del país se realizan para confirmar o no presencia viral y puede realizarse tanto en el consultorio como en un laboratorio.

 

¡Tengo HPV! ¿qué hago?

Existe la posibilidad de que en el Papanicolaou nos informen la presencia de una lesión cervical relacionada con el HPV. Debido a que hay distintos tipos de lesiones y variados tratamientos es importante concurrir al ginecólogo para mostrar los resultados. Por lo general habrá que realizar algún estudio confirmatorio de la lesión (biopsia) y a partir del mismo un tratamiento si se requiere. Hay algunas lesiones que permiten una conducta expectante con controles más seguidos y otras que requieren tratamiento ya sea destructivo local (topicaciones con ácido tricloracético, criocirugía, láser) o escicional (LEEP, conización cervical).

En todos los casos lo más conveniente es consensuar el tratamiento con el ginecólogo para obtener una respuesta eficaz.

Dra. Bárbara M. Villafañe
Médica de Planta de Ginecología del Htal. Pirovano